Cuidados del Mate de Calabaza

La guía definitiva para que tu mate de calabaza te dure toda la vida

El mate de calabaza es un clásico atemporal. Con su forma única y su fuerte conexión con la tradición, es el favorito de muchos.
Sin embargo, al tratarse de un material de origen natural, es más delicado y requiere cuidados especiales para evitar que se raje o aparezcan hongos.

Si tenés un mate de calabaza, estos consejos son esenciales para mantenerlo en perfectas condiciones y disfrutar siempre de un sabor inigualable.


El curado: el paso inicial e imprescindible

Si tu mate de calabaza es nuevo, el curado es el primer y más importante paso.
Este proceso sella los poros del material, lo protege del uso diario y evita que se quiebre o se contamine con el tiempo.

Un mate correctamente curado no solo dura más, sino que también mejora notablemente la experiencia al cebar.


Limpieza diaria: clave para evitar hongos

La limpieza diaria es la mejor defensa contra la humedad acumulada y la aparición de hongos.

  • Vaciá por completo:
    Apenas terminás de matear, retirà toda la yerba. Asegurate de eliminar cualquier residuo que quede adherido a las paredes internas.
  • Solo agua:
    Enjuagá el interior del mate únicamente con agua tibia.
    Nunca uses jabón ni detergente, ya que los poros de la calabaza pueden absorber esos químicos y arruinar el sabor de futuras cebadas.

El secado: el consejo de oro

El secado es el punto más crítico en el cuidado de un mate de calabaza.
Un mate húmedo es un mate que, tarde o temprano, se va a estropear.

  • Boca arriba o de costado:
    A diferencia de lo que muchos creen, no se debe secar ni guardar el mate boca abajo.
    La mejor opción es dejarlo boca arriba o de costado, permitiendo que el aire circule por su interior y se seque de manera natural.
  • Lugar aireado:
    Dejalo secar siempre en un ambiente con buena ventilación.
    Evitá guardarlo en armarios, cajones o espacios cerrados mientras aún conserve humedad.

¿Y si ya le salió moho?

Si notás manchas de moho en el interior del mate, no te preocupes: no todo está perdido.
Podés limpiarlo siguiendo estos pasos:

  1. Mojá las paredes internas con agua hervida y raspá con una cuchara hasta retirar las zonas oscuras.
  2. Para mayor seguridad, llená el mate con agua caliente (sin tocar la virola) y agregá 2 gotas de lavandina.
  3. Dejá actuar durante 15 minutos.
  4. Enjuagá nuevamente con agua hervida y raspá otra vez.
  5. Secá muy bien en un lugar aireado.

Una vez que el mate esté 100% seco, puede volver a usarse con total normalidad